El templo San Francisquito sobrevive en “Muletas
La Chispa te informa que el templo San Francisquito sobrevive tras las intensas lluvias que golpearon Campeche, dejando severos daños estructurales y preocupación entre los habitantes. El histórico recinto religioso ha sido cerrado de manera indefinida por la Diócesis ante el riesgo de colapso, mientras crece la incertidumbre sobre su futuro inmediato y la respuesta de las autoridades encargadas de su conservación.
El inmueble colonial, símbolo de identidad para la comunidad campechana, muestra ya signos de deterioro avanzado, con desprendimientos internos y apuntalamientos improvisados que buscan evitar un desastre mayor. La situación ha generado alarma social, pues el edificio permanece en condiciones críticas y bajo vigilancia limitada.
Estructura afectada y medidas de emergencia templo San Francisquito sobrevive
Las inspecciones iniciales revelaron que el daño no es superficial, sino que compromete partes esenciales de la mampostería original. El acceso fue bloqueado tras detectarse escombros en la entrada principal, lo que obligó a suspender actividades religiosas. El templo San Francisquito sobrevive gracias a estructuras temporales de soporte, aunque su estabilidad sigue siendo frágil.

El padre Marco Antonio Martínez explicó que el colapso fue evitado por poco, ya que el sacristán detectó a tiempo la caída de material desde el techo. La Diócesis notificó al INAH, pero la comunidad teme que las acciones se retrasen. Además, la preocupación crece ante la continuidad de las lluvias, lo que agrava el riesgo estructural. En medio de esta situación, el sitio ha sido descrito como “en muletas”, reflejando su estado crítico.
Reacción ciudadana y vigilancia del INAH
La población de Campeche ha comenzado a exigir acciones inmediatas para evitar la pérdida de un patrimonio histórico invaluable. Vecinos y feligreses señalan que el abandono institucional podría llevar a un daño irreversible. En este escenario, el templo San Francisquito sobrevive entre la presión social y la lentitud burocrática, mientras se espera la intervención efectiva del INAH para iniciar su restauración.
Organizaciones locales advierten que cada día de retraso incrementa el riesgo de colapso total. La comunidad insiste en que no se repita el abandono de otros monumentos históricos en la región, y han manifestado preocupaciones relacionadas. La vigilancia ciudadana se ha intensificado, convirtiendo el caso en un símbolo de defensa del patrimonio cultural en Campeche.
