Liz Hernández pisa el acelerador en Campeche y se posiciona rumbo a 2027
En el tablero político de Campeche, hay nombres que comienzan a tomar ventaja. Uno de ellos es el de Liz Hernández, quien ha incrementado su presencia pública y capacidad de gestión, consolidándose como una de las figuras más activas en la conducción política de la entidad.
La funcionaria mantiene una agenda intensa que combina trabajo territorial y cabildeo en la capital del país. De acuerdo con distintos actores, Hernández ha encabezado gestiones ante instancias federales para concretar el retorno del Tribunal Unitario Agrario, al tiempo que sostiene diálogo permanente con sectores productivos como ganaderos y pescadores.
Su estrategia también incluye acercamientos con autoridades municipales —de los 13 ayuntamientos— y representantes de oposición, en un ejercicio que apunta a mantener la gobernabilidad y el diálogo político en el estado.
En paralelo, su presencia en espacios como el Senado de la República ha llamado la atención, donde ha comenzado a tejer relaciones con actores clave a nivel nacional, fortaleciendo su proyección más allá del ámbito local.
A la par de la operación política, Hernández impulsa proyectos de alto impacto social. Destaca la propuesta de construir 30 mil viviendas en Campeche, con un enfoque de distribución equitativa para atender rezagos históricos en diversas regiones.
En el territorio, los resultados comienzan a ser visibles. En la comunidad de Atasta, por ejemplo, avanzan obras de infraestructura eléctrica con la instalación de una subestación en coordinación con la Comisión Federal de Electricidad, una demanda rezagada por años.
En un contexto donde la eficacia y la presencia pesan cada vez más, la figura de Liz Hernández se perfila como un actor relevante en la dinámica política estatal. Y es que, rumbo a los procesos electorales de 2027, la capacidad de gestión comienza a marcar la diferencia.
