Hay personas que hacen del servicio una vocación silenciosa.
Personas que no buscan reflectores, aplausos ni protagonismos, porque entienden que la verdadera satisfacción está en transformar vidas. Así es Laura Sansores San Román.
La menor de una familia profundamente ligada a la historia de Campeche, heredó el carácter firme de su padre, Carlos Sansores Pérez, y la sensibilidad humana de su madre, la entrañable Elsita San Román. Una combinación que ha marcado su forma de entender el servicio público: con cercanía, empatía y compromiso.
Laura encontró en la atención a las personas más vulnerables el espacio donde podía poner al servicio de los demás todo su conocimiento y su corazón.

Desde la presidencia honoraria del Patronato del DIF Estatal de Campeche, ha recorrido comunidades, escuchado historias, estrechado manos y acompañado a quienes más lo necesitan. Su trabajo no se limita a una oficina; está en el territorio, en las audiencias ciudadanas, en las giras, en la entrega de apoyos alimentarios, aparatos funcionales y programas que mejoran la calidad de vida de miles de familias campechanas.
Quienes la conocen destacan una cualidad que la define: su sencillez. No le gusta que le hablen de usted. Prefiere la cercanía, la conversación franca y el trato humano. Porque para ella, ayudar no es una obligación institucional, sino una convicción personal.
En Campeche es una figura profundamente querida. No por los cargos que ocupa, sino por la forma en que los ejerce. Porque entiende que servir significa escuchar, acompañar y actuar. Porque ha demostrado que la sensibilidad puede ser una fortaleza y que la humildad puede dejar huellas más profundas que cualquier discurso.
Laura Sansores San Román representa una manera de hacer las cosas donde la empatía es el punto de partida y el bienestar de la gente es siempre el destino.
