Científicos identifican proteína asociada con el cáncer de ovario

Científicos e investigadores del Hospital Houston Methodist identificaron una proteína que se encuentra en el cáncer de ovario, la cual podría coadyuvar con otros elementos para acelerar la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

En México más de 350,000 personas están afectadas por la enfermedad de Alzheimer y mueren por ella anualmente 2,030 pacientes.  En tanto que en Estados Unidos más de 5 millones de personas tienen la enfermedad y se estima que para el año 2050, cerca de 14 millones (13.8 millones) de estadounidenses mayores de 65 años podrían vivir con este padecimiento, a menos que los científicos desarrollen nuevos enfoques o tratamientos para prevenirla o curarla.

La proteína OC1AD1, ya se conocía por potencializar la metástasis del cáncer de ovario, sin embargo, los investigadores las hallaron también en células del cerebro, provocando daño en las neuronas y contribuyendo a la neurodegeneración de la enfermedad de Alzheimer.

“Estos hallazgos sugieren que dos proteínas distintivas bien conocidas en la progresión de la enfermedad de Alzheimer – beta amiloide y tau – pueden ser asistidas por esta tercera proteína, OC1AD1, para exacerbar la condición”, explicó el Dr. Stephen T.C. Wong, autor principal y Director del Centro Ting Tsung y Wei Fong Chao para BRAIN en el Hospital Houston Methodist.

Los científicos han combinado datos genómicos del tejido cerebral de pacientes que murieron de Alzheimer, y los compararon con datos generados en modelos de ratones en investigaciones de laboratorio. Posteriormente, a través de un modelo computacional predijeron que OCIAD1 juega un papel importante en la neurodegeneración progresiva de la enfermedad. Posteriormente validaron OCIAD1 en ensayos celulares, modelos animales de Alzheimer y muestras de tejido humano de Alzheimer.

La investigación de Alzheimer se ha centrado tradicionalmente en algunos temas principales: el papel de la proteína amiloide en la pérdida neuronal y cómo esta proteína tóxica causa lesiones al interactuar con la tau. Sin embargo, más recientemente, otra investigación considera que la beta amiloide podría ser un espectador y ahora los expertos se preguntan si en verdad causa degeneración neuronal.

El grupo del Dr. Wong tiene la intención de examinar si OCIAD1 juega un papel en la interacción con las proteínas beta amiloide y tau. Si es así, la investigación adicional se centraría en el potencial de OCIAD1 como biomarcador y como objetivo terapéutico.